Dark Side of the Sun

Tuesday, January 15, 2008

About Blood

Algunos de los que conocen bien mi corto-filmografía ya parecen haber encontrado ideas y elementos que se repiten con cierta frecuencia. ¿Que a qué me refiero?... Hay apuestas a 4 contra 1 de si en mi próximo cortometraje habrá o no sangre. Parece ser que a la tercera va la vencida, y con Cortesía y Neumáticos parezco haber con-vencido a más de uno de que muchas de las historias (la mitad, hasta ahora) que nacen en mi cabeza tienen algo que ver con la sangre. De hecho son más de la mitad, porque ese líquido que en Substantia simboliza la vida, y se vierte de nuevo en la muerte, es sangre, aunque no sea de color rojo... pero eso se le escapa a las mentes superficiales de quienes voy a hablar a continuación.

Lejos de ser algo consciente y voluntario, y tratándose de un mero hecho objetivo, algunas personas no podrán reprimir su necesidad de juzgar. Como algo bueno, o malo, poco importa, pero necesitan emitir un juicio para sentirse importantes. Iudico ergo Sum.

En el ámbito de la escuela donde estudié la carrera de Cine, oí a algún que otro compañero emitir comentarios, empaquetados en tono ácido y despectivo (y con tufillo a juicio), sobre lo curioso que es que cuando los alumnos de primero de carrera ruedan su primer corto, muchos de esos cortos (la mitad, tal vez?) son sobre asesinatos, suicidios y otros eventos violentoso-truculentos, y vienen con su dósis estipulada (a veces excesiva, en el caso de rellenar un pollo) de sangre. "Qué poco original y refinado" juzgan desde su pedestal quienes a veces son incapaces de acabar un corto propio... ¿por miedo a que los juzguen, tal vez?

Sí. Sí, sí... mi primer corto es "de esos"... soy uno "de esos". ¿Pero sabéis qué, ignorantes pretenciosos? Un tal Polanski era uno "de esos", e hizo su primer corto sobre un asesinato, sin intentar justificarlo mediante una trama: hombre mata a hombre. Punto. Roman Polanski, un don nadie sin personalidad, originalidad ni estilo propio en el mundo de los directores de cine, del cual no habréis oído hablar jamás... ¿o sí?

Yo creo que se por qué, cuando se crea una obra para sí mismo, sin miedo al juicio ajeno, como puede ser el caso en el primer cortometraje de un director novel (o en el enésimo largometraje de Tarantino, que se pasa vuestros juicios, y los míos, por el f**** de los c******), la mitad (o más) de las veces se vierte la sangre.

Al fin y al cabo, hacer cine es contar historias. Y la esencia de las historias nace en los rincones más profundos y primitivos del ser humano. De hecho estoy convencido (como muchos científicos contemporáneos de diversas ramas) de que es al revés, el ser humano nace en el origen más profundo y primitivo de las historias. Es lo que nos diferencia de todos los demás animales. No es la capacidad intelectual, que otros animales también poseen (y que emplean mejor que la mayor parte de los seres humanos). No somos Homo Sapiens, sino Homo Narrans. Y, para variar, cito a Terry Pratchett:

"(...) Most people forgot that the very oldest stories are, sooner or later, about blood."

Image by Obscura/Frederik Hilmer. Released under CC by-nc-sa license.

2 comments:

Carl Campbell said...

Sí señor! Me ha gustado mucho lo que has escrito. De hecho eso de que las operas primas relatando cuentos de muerte y sangre es algo del que me había dado cuenta hace mucho.

Yo también soy 'de esos' y opino personalmente de que mucha gente comienza con mucha sangre que sudar. Hablamos ya casi de una necesidad.

Un abrazo!

Mayec said...

Totalmente Carl. Una necesidad visceral e inseparable de nuestra naturaleza. Quien lo intenta negar se (y nos) engaña. No digo que solo seamos sangre, somos mucho más, pero el querer negar su iomportancia, y borrarla del retrato de la historia y naturaleza humanas es crear una visión burdamente incompleta.

En fin, me alegro de que concuerdes conmigo. Enhorabuena por esa tu opera prima. Un trabajo sincero, puro y sin complejos, como tiene que ser. ;)